26 abr. 2009

primeiras astrónomas


Ainda que a crenza xeneralizada sexa que os rexistros astronómicos mais antigos veñen da China, Babilonia ou Exipto, aproximadamente 3000 anos antes da nosa era, para Francisca Martin-Cano:

"Hoy día es generalizado creer que los primeros astrónomos que observaron los cuerpos celestes y llegaron a conclusiones "científicas" fueron los Sacerdotes sumerios de la civilización estatal patriarcal mesopotama, que a partir del III milenio adne inventaron un calendario zodiacal, que constaba de doce meses lunares, tiempo en el que el sol recorre de forma aparente los doce signos zodiacales por la eclíptica en su viaje anual. Y cada signo correspondía a un mes lunar en que dividieron el año, más otro mes que intercalaban cuando era preciso, debido al desfase de considerar el año de 360 días.

Pero antes de que en tiempos históricos estos Sacerdotes varones observaran y registraran las diferentes posiciones de los astros en el cielo, en Caldea habitaban primitivamente otros pueblos, de quienes existe evidencia que tenían conocimientos anteriores muy precisos y nada de rudimentarios, que compartían y extendieron a otros pueblos de numerosas regiones distintas: tanto en astronomía, como en agricultura, metalurgia, escritura y otros numerosos progresos técnicos.

Y mientras los conocimientos oficiales de Mesopotamia en Astronomía era los del calendario zodiacal y los planetas, que pasaron al mundo oficial de Egipto y a Grecia, en ciertos núcleos se siguió conservando de forma paralela y secreta otros conocimientos superiores: los astronómicos asociados a fenómenos.

En realidad los primeros que observarían "científicamente" los cuerpos celestes que sobresalían en el cielo en diferentes épocas, serían nuestros ancestros del Paleolítico hace más de 40.000 años (son los primeros de los que queda evidencia artística), personas que se alimentaban de la recolección de vegetales, frutos, semillas, cereales, bayas, miel... y la caza de animales herbívoros. Y por tanto necesitaban conocer, por un lado el orden de las estaciones y el de las constelaciones cíclicas y por otro los fenómenos característicos de cada estación, fenómenos cíclicos a lo largo del año (lluvias, vientos, calor, helada...), ya que este conocimiento era necesario para saber si el alimento sería abundante o no, ya que el crecimiento de los vegetales y de los frutos dependía de la presencia esperada de los fenómenos cíclicos. Y alimentos vegetales de los que se alimentaban directamente al recolectarlos, o era la dieta de los animales herbívoros cazados, de los que también dependían.

Y posteriormente en el Neolítico, que empezó en el año 10000 adne, tal observación astronómica y climática sería llevada a cabo por personas dedicadas a la agricultura para conocer los fenómenos cíclicos de cada estación, de los que dependía la germinación de la semilla y el crecimiento de la vegetación, ya que este conocimiento era necesario para saber el momento adecuado para la siembra, si estaba cercana la recolección, o la helada, o la canícula, etc. Y sobre todo tal observación también sería realizada por las Sacerdotisas encargadas de dirigir los rituales a la Diosa Madre, ya que esperaban de forma mágica convencerla de que asegurara la presencia cíclica de los fenómenos de los que dependía la cosecha.
Y sólo eran mujeres las agricultoras y las Sacerdotisas encargadas de tales menesteres, porque así lo evidencia la Arqueología: desde el nacimiento del arte en el Paleolítico y hasta la Edad del Bronce, entre las figuras antropomorfas sólo aparecen imágenes femeninas. En palabras de Campbell (1991, 241): "la Diosa es la única divinidad visualizada en aquel entonces".