Il fut un temps où regarder vers le haut était impossible...
O vello indio conta que houbo un tempo no que o ceo era tan baixo que as nubes non encontraban lugar onde colocarse, os paxaros non tiñan por onde voar, as copas das árbores estaban debruzadas cara o chan e as persoas case que tocaban coa cabeza os pés.
Era unha terrible situación que os nenos e nenas decidiron cambiar. Para facelo colleron paus cos que empurrar o ceo cara arriba, e xuntando as súas alturas a súa forza e habilidade conseguiron facer crecer o teito do ceo e dese xeito xa as nubes se expandiron, os paxaros felices comezaron a voar, as árbores espreguizaron e as persoas puxéronse a danzar.
29 abr 2009
26 abr 2009
ceo de abril
Pola mañán na praza de Cerveira a criançada reparte caraveis vermellos.
"Os cravos son para enfeitar o día", di Luandino, con resignado escepticismo.
Cerveira celebra á tarde o 25 de abril recitando poemas e cantando cancións do Zeca no palco dos cervos. Porque pensar en 25 de abril é pensar en José Afonso, e non só na súa Grândola vila morena, así que Venham mais cinco! e viaxemos no tempo observando por un virtual telescopio o último concerto do Zeca no Coliseu de Lisboa, onde alén da longa e profundamente emotiva ovación que lle dedicou, o público acendeu candelas (ou isqueiros) formando, como non, fabulosas constelacións nas sombras do teatro. Poucos meses despois o Zeca foise a morar entre elas.
A capela da senhora do Almortão, virada de costas á Castela, cheira a cravo cheira a rosa cheira a flor da laranxeira na voz de Paulo Bragança que, tan portugués, afirma ser galego até ao Mondego!
primeiras astrónomas

Ainda que a crenza xeneralizada sexa que os rexistros astronómicos mais antigos veñen da China, Babilonia ou Exipto, aproximadamente 3000 anos antes da nosa era, para Francisca Martin-Cano:
"Hoy día es generalizado creer que los primeros astrónomos que observaron los cuerpos celestes y llegaron a conclusiones "científicas" fueron los Sacerdotes sumerios de la civilización estatal patriarcal mesopotama, que a partir del III milenio adne inventaron un calendario zodiacal, que constaba de doce meses lunares, tiempo en el que el sol recorre de forma aparente los doce signos zodiacales por la eclíptica en su viaje anual. Y cada signo correspondía a un mes lunar en que dividieron el año, más otro mes que intercalaban cuando era preciso, debido al desfase de considerar el año de 360 días.
Pero antes de que en tiempos históricos estos Sacerdotes varones observaran y registraran las diferentes posiciones de los astros en el cielo, en Caldea habitaban primitivamente otros pueblos, de quienes existe evidencia que tenían conocimientos anteriores muy precisos y nada de rudimentarios, que compartían y extendieron a otros pueblos de numerosas regiones distintas: tanto en astronomía, como en agricultura, metalurgia, escritura y otros numerosos progresos técnicos.
Y mientras los conocimientos oficiales de Mesopotamia en Astronomía era los del calendario zodiacal y los planetas, que pasaron al mundo oficial de Egipto y a Grecia, en ciertos núcleos se siguió conservando de forma paralela y secreta otros conocimientos superiores: los astronómicos asociados a fenómenos.
En realidad los primeros que observarían "científicamente" los cuerpos celestes que sobresalían en el cielo en diferentes épocas, serían nuestros ancestros del Paleolítico hace más de 40.000 años (son los primeros de los que queda evidencia artística), personas que se alimentaban de la recolección de vegetales, frutos, semillas, cereales, bayas, miel... y la caza de animales herbívoros. Y por tanto necesitaban conocer, por un lado el orden de las estaciones y el de las constelaciones cíclicas y por otro los fenómenos característicos de cada estación, fenómenos cíclicos a lo largo del año (lluvias, vientos, calor, helada...), ya que este conocimiento era necesario para saber si el alimento sería abundante o no, ya que el crecimiento de los vegetales y de los frutos dependía de la presencia esperada de los fenómenos cíclicos. Y alimentos vegetales de los que se alimentaban directamente al recolectarlos, o era la dieta de los animales herbívoros cazados, de los que también dependían.
Y posteriormente en el Neolítico, que empezó en el año 10000 adne, tal observación astronómica y climática sería llevada a cabo por personas dedicadas a la agricultura para conocer los fenómenos cíclicos de cada estación, de los que dependía la germinación de la semilla y el crecimiento de la vegetación, ya que este conocimiento era necesario para saber el momento adecuado para la siembra, si estaba cercana la recolección, o la helada, o la canícula, etc. Y sobre todo tal observación también sería realizada por las Sacerdotisas encargadas de dirigir los rituales a la Diosa Madre, ya que esperaban de forma mágica convencerla de que asegurara la presencia cíclica de los fenómenos de los que dependía la cosecha.
Y sólo eran mujeres las agricultoras y las Sacerdotisas encargadas de tales menesteres, porque así lo evidencia la Arqueología: desde el nacimiento del arte en el Paleolítico y hasta la Edad del Bronce, entre las figuras antropomorfas sólo aparecen imágenes femeninas. En palabras de Campbell (1991, 241): "la Diosa es la única divinidad visualizada en aquel entonces".
Pero antes de que en tiempos históricos estos Sacerdotes varones observaran y registraran las diferentes posiciones de los astros en el cielo, en Caldea habitaban primitivamente otros pueblos, de quienes existe evidencia que tenían conocimientos anteriores muy precisos y nada de rudimentarios, que compartían y extendieron a otros pueblos de numerosas regiones distintas: tanto en astronomía, como en agricultura, metalurgia, escritura y otros numerosos progresos técnicos.
Y mientras los conocimientos oficiales de Mesopotamia en Astronomía era los del calendario zodiacal y los planetas, que pasaron al mundo oficial de Egipto y a Grecia, en ciertos núcleos se siguió conservando de forma paralela y secreta otros conocimientos superiores: los astronómicos asociados a fenómenos.
En realidad los primeros que observarían "científicamente" los cuerpos celestes que sobresalían en el cielo en diferentes épocas, serían nuestros ancestros del Paleolítico hace más de 40.000 años (son los primeros de los que queda evidencia artística), personas que se alimentaban de la recolección de vegetales, frutos, semillas, cereales, bayas, miel... y la caza de animales herbívoros. Y por tanto necesitaban conocer, por un lado el orden de las estaciones y el de las constelaciones cíclicas y por otro los fenómenos característicos de cada estación, fenómenos cíclicos a lo largo del año (lluvias, vientos, calor, helada...), ya que este conocimiento era necesario para saber si el alimento sería abundante o no, ya que el crecimiento de los vegetales y de los frutos dependía de la presencia esperada de los fenómenos cíclicos. Y alimentos vegetales de los que se alimentaban directamente al recolectarlos, o era la dieta de los animales herbívoros cazados, de los que también dependían.
Y posteriormente en el Neolítico, que empezó en el año 10000 adne, tal observación astronómica y climática sería llevada a cabo por personas dedicadas a la agricultura para conocer los fenómenos cíclicos de cada estación, de los que dependía la germinación de la semilla y el crecimiento de la vegetación, ya que este conocimiento era necesario para saber el momento adecuado para la siembra, si estaba cercana la recolección, o la helada, o la canícula, etc. Y sobre todo tal observación también sería realizada por las Sacerdotisas encargadas de dirigir los rituales a la Diosa Madre, ya que esperaban de forma mágica convencerla de que asegurara la presencia cíclica de los fenómenos de los que dependía la cosecha.
Y sólo eran mujeres las agricultoras y las Sacerdotisas encargadas de tales menesteres, porque así lo evidencia la Arqueología: desde el nacimiento del arte en el Paleolítico y hasta la Edad del Bronce, entre las figuras antropomorfas sólo aparecen imágenes femeninas. En palabras de Campbell (1991, 241): "la Diosa es la única divinidad visualizada en aquel entonces".
23 abr 2009
a astronomía máis antiga
“Es o paxaro azul, e o loro verde de ollos vermellos. Teu fillo é o lóstrego. Es o clima e os mares. Ao non ter comezo manteste na inmanencia, da que nacen todas as cousas.”
Upanishads
En épocas remotas o ceo era reloxo, mapa e calendario, daquela é probable que existira a crenza de ser a terra quen insufla vida a todas as cousas, que nós e o planeta somos as distintas fomas da deusa-nai, a Terra. A deusa-nai sería a denominación primitiva do que a física chama hoxe campo morfoxenético que produce as formas, o protoplasma.
Esas formas e as súas simetrías repetíanse ao ritmo da aparición e desaparición dos astros, e asociábanse a fenómenos propicios ou nefastos: as chuvias e os ventos, os días de calor, as colleitas de froitos e cereais ou a abundancia de animais.
As pinturas e esculturas lembrábanlle ao universo e á nai Terra o retorno deses ciclos, e celebrábanse as festas agrícolas das colleitas, que eran dúas ao longo dun ano.
A actual festa de San Xoán estaba relacionada coa celebración da primeira colleita e co ocaso vespertino da constelación de Acuario en época arcaica (máis de 5000 anos atrás), a festa do nadal coa celebración da segunda colleita, relacionada co ocaso da constelación de Virgo (Virxe) coa súa estrela Spica (Espiga) e as posteriores culturas –non só a cristiá occidental- apoiáronse nesa circunstancia astronómica e agrícola para elaborar os mitos referentes a unha nai virxe (constelación Virgo), tal como María, a exipcia Isis, a fenicia Astarté e a grega Mirra que daba a luz a un bebé ou semente (estrela Spica) tal como Xesús, Horus, Mitra ou Adonis.
As coincidencias entre celebracións, orto e ocaso de determinadas constelacións foi cambiando astronomicamente debido á precesión dos equinocios e culturalmente debido á sucesión de diversas relixións.
Algo se modificou na posición do planeta Terra, polo que xa non se ve o mesmo que hai miles de anos. A estrela fixa arredor da que parecía xirar o firmamento non sempre foi a actual estrela Polar. Hai uns 5.000 años a estrela Polar era a estrela alfa da constelación Dragón, Thuban.
O calendario polo que nos reximos está sustentado na tradición cristiá, que actúa como unha metáfora máis das antigas relixións agrícolas, nas que o principio feminino (deusa-nai Terra) constituía a creación de toda existencia dependente dos fenómenos atmosféricos e astronómicos que se relacionaban coa fertilidade -fenómenos que dividían o tempo en ciclos que constituían o calendario ancestral-, e co paso ás sociedades patriarcais ese principio quedou enmascarado na forma da nai mortal dun fillo divino que morre e resucita para dar de comer á humanidade; igual que a semente é enterrada e resucita para alimentarnos. Mais quen realmente fai crecer a semente é a propia Terra.
O calendario gregoriano e mais o seu antecesor o calendario xuliano son calendarios solares, baseados no cómputo do tránsito da Terra arredor do Sol ao longo dun ano. Ignora as fases da lúa a non ser no senso de corresponderse aproximadamente coas semanas. Outros, como o calendario islámico, son lunares e ríxense pola variación da lúa a través das súas fases. O mes comeza cando se pode vislumbrar a lúa crecente -Al Hilal-, e seu ano non se corresponde co tempo de traslación da Terra. Pola súa banda, o calendario xudeo é un calendario mixto que combina os tempos da Lúa e do Sol.
Falar de arqueoastronomía lévanos a pensar en Chichén Itzá e a sombra equinoccial da serpe, Stonehenge e as casas da lúa e do sol ou a meseta de Gizeh coas súas monumentais pirámides de connotacións astronómicas relacionadas coa constelación de Orión e a esfinxe-constelación de Leo. Sen embargo, máis modestos mais non por iso menos relevantes, perviven en cada lugar calendarios antigos inscritos na paisaxe, como os petroglifos dos que se poden facer interpretacións astronómicas, enterramentos neolíticos orientados ao solpor e pedras chantadas por montes e camiños.
Outeiriño de sombriñas. Pontecaldelas.
20 abr 2009
7 abr 2009
o que as nubes ven
Gavin Pretor-Pinney na súa magnífica Guía do observador de nubes, propón o que el chama "contemplación do ceo debaixo de ti" que consiste en estumballarse panza arriba no alto dun outeiro, ou na terraza da casa no casco urbano, e papanear vendo pasar as nubes. E entón mudar de perspectiva: sentir que son as nubes as que desfilan por debaixo de nós e así, pendurando dun bambán invisible de trapecista observar as paisaxes que as nubes recrean e trazar o seu mapa fugaz, irrepetible. Ese é un exercicio que tamén se pode realizar sen ter que recurrir á imaxinación, dende un avión que voe ben alto. E se o avión vai á altura das nubes, o que nos dará é a propia perspectiva que teñen elas do que se ve aquí abaixo, unhas vistas espectaculares das que disfrutaremos sen dúbida tamén, cando co tempo nos voltemos auga, e polo tanto, nubes.
27 mar 2009
imamagini dell'universo dall'antichità al telescopio
Do 13 de marzo ao 30 de agosto de 2009, na cidade de Firenze, exposición no Palazzo Strozzi, "Immagini dell'universo dall'a antichitá al telescopio".
Fantástica mostra de modelos cosmolóxicos, códices, achados arqueolóxicos, instrumentos astronómicos, debuxos, esculturas e pinturas, ademais de múltiples e sorprendentes recursos multimedia para realizar unha viaxe a través da evolución do pensamento humano, as visións do mundo de distintas civilizacións e os fenómenos do ceo na creación artística.
Unha viaxe por Mesopotamia e Exipto, a época romana, os mitos e as súas representacións, as primitivas medidas do tempo, a idade media, o renacemento, a astronomía árabe, a pretendida e pretenciosa evanxelización do cosmos, os mapas, os fascinantes instrumentos científicos e a revolución que supuxeron as observacións de Galileo grazas ao telescopio.
Fantástica mostra de modelos cosmolóxicos, códices, achados arqueolóxicos, instrumentos astronómicos, debuxos, esculturas e pinturas, ademais de múltiples e sorprendentes recursos multimedia para realizar unha viaxe a través da evolución do pensamento humano, as visións do mundo de distintas civilizacións e os fenómenos do ceo na creación artística.
Unha viaxe por Mesopotamia e Exipto, a época romana, os mitos e as súas representacións, as primitivas medidas do tempo, a idade media, o renacemento, a astronomía árabe, a pretendida e pretenciosa evanxelización do cosmos, os mapas, os fascinantes instrumentos científicos e a revolución que supuxeron as observacións de Galileo grazas ao telescopio.
25 mar 2009
concerto para primavera
O vinte de marzo comezou este ano a primavera, e que mellor forma de anunciala, igual que fan as aves, que con un concerto. Sobre todo se o concerto se celebra na cidade de Florencia, tan mítica en encantos e encantamentos.
No Instituto francés de Firenze e dentro do festival internacional de piano Pianorama, un concerto para dous pianos e para piano a catro mans interpretado polas pianistas Ana Queirós e Christina Margotto, portuguesa e brasileira respectivamente, podía ser unha boa maneira de celebrar a chegada da primavera.
Desde a primeira peza, de Antonio Soler, até a última, maravillosa, de Samuel Barber, o programa non deixou decaer a atención en ningún momento.
Con dedos áxiles e unha sutil danza vertebral acompañando o movemento dos dedos, as intérpretes conseguiran facer voar a fantasía, levándonos da man por paisaxes oníricas e máxicas.
Con Ma mère l’Oye de Ravel devolvéronos os personaxes dos contos da infancia, co cuco anunciando a primavera no medio do bosque, os palacios de belas e principesas e as fadas dos xardíns.
Alegre baile de mans con catro das danzas húngaras de Brahms, que por certo foron compostas orixinalmente para piano a catro mans ainda que posteriormente Brahms arranxou algunhas delas para piano só e algunhas outras para orquestra.
A sorpresa foi encontrarse cun compositor que acrecentou máis os lazos que nesta beira norte do Miño sentimos por Portugal. Lopes Graça rescatou, con gosto e sensibilidade contemporánea, cancións populares portuguesas coas que en boa parte nos identificamos na Galiza. Disfrutamos inmenso! Tanto que tentamos convencer ás artistas para traer o seu traballo á nosa terra, onde sería de grande interese dar a coñecer a obra deste compositor tan cercano a nós.
Disfrutamos tamén con "París 1937", outra peza, de carácter ben diferente, tamén de Lopes Graça que ademais de lúdica foi capaz de transportarnos co seu ritmo e guiños melódicos á beira do Sena no París doutros días.
Por todo, polo acertado do repertorio e polo ben facer das pianistas, que puxeron na interpretación das obras a súa capacidade de diálogo musical, a súa inspiración e paixón, valeu ter ido a Firenze, cidade que nos encantou... esta vez coa súa música.
No Instituto francés de Firenze e dentro do festival internacional de piano Pianorama, un concerto para dous pianos e para piano a catro mans interpretado polas pianistas Ana Queirós e Christina Margotto, portuguesa e brasileira respectivamente, podía ser unha boa maneira de celebrar a chegada da primavera.
Desde a primeira peza, de Antonio Soler, até a última, maravillosa, de Samuel Barber, o programa non deixou decaer a atención en ningún momento.
Con dedos áxiles e unha sutil danza vertebral acompañando o movemento dos dedos, as intérpretes conseguiran facer voar a fantasía, levándonos da man por paisaxes oníricas e máxicas.
Con Ma mère l’Oye de Ravel devolvéronos os personaxes dos contos da infancia, co cuco anunciando a primavera no medio do bosque, os palacios de belas e principesas e as fadas dos xardíns.
Alegre baile de mans con catro das danzas húngaras de Brahms, que por certo foron compostas orixinalmente para piano a catro mans ainda que posteriormente Brahms arranxou algunhas delas para piano só e algunhas outras para orquestra.
A sorpresa foi encontrarse cun compositor que acrecentou máis os lazos que nesta beira norte do Miño sentimos por Portugal. Lopes Graça rescatou, con gosto e sensibilidade contemporánea, cancións populares portuguesas coas que en boa parte nos identificamos na Galiza. Disfrutamos inmenso! Tanto que tentamos convencer ás artistas para traer o seu traballo á nosa terra, onde sería de grande interese dar a coñecer a obra deste compositor tan cercano a nós.
Disfrutamos tamén con "París 1937", outra peza, de carácter ben diferente, tamén de Lopes Graça que ademais de lúdica foi capaz de transportarnos co seu ritmo e guiños melódicos á beira do Sena no París doutros días.
Por todo, polo acertado do repertorio e polo ben facer das pianistas, que puxeron na interpretación das obras a súa capacidade de diálogo musical, a súa inspiración e paixón, valeu ter ido a Firenze, cidade que nos encantou... esta vez coa súa música.
23 mar 2009
a lúa de Pi
Así estaba a lúa o 13 de marzo a case as once e media da noite, e así foi como Pi a víu dende a terraza, como un xigantesco ovo de dinosaurio.
6 mar 2009
astrónoma miña
Neste día da muller de 2009, lembraremos a mulleres astrónomas, cosmonautas e astronautas, ademais das que saen no calendario "Ela é unha astrónoma", que se pode descargar tamén desde esta páxina (nunha das entradas do mes de decembro).
Unha serie de enlaces a páxinas web para botar unha ollada ao traballo das mulleres nas ciencias espaciais e que nos servirá para constatar, por unha banda, que aínda hoxe os tempos da igualdade entre xéneros non son chegados, mais por outra que as mulleres sempre souberon ollar e voar ben alto.
Mulleres na astronomía
Caroline Herschell e as estrelas variabeis
Henrietta Cisne Leavitt e as cefeidas
Sophia Brahe e a posición dos planetas
En homenaxe, a Sarabanda de Bach interpretada por Yo-Yo Ma, acompañando todas esas transformacións de sucesivos rostos de mulleres na pintura.
Unha serie de enlaces a páxinas web para botar unha ollada ao traballo das mulleres nas ciencias espaciais e que nos servirá para constatar, por unha banda, que aínda hoxe os tempos da igualdade entre xéneros non son chegados, mais por outra que as mulleres sempre souberon ollar e voar ben alto.
Mulleres na astronomía
Caroline Herschell e as estrelas variabeis
Henrietta Cisne Leavitt e as cefeidas
Sophia Brahe e a posición dos planetas
En homenaxe, a Sarabanda de Bach interpretada por Yo-Yo Ma, acompañando todas esas transformacións de sucesivos rostos de mulleres na pintura.
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